Puede causar mareo, debilidad o caída de la presión al levantarse, sobre todo al comenzar el tratamiento. Conviene incorporarse lentamente y evitar conducir hasta saber cómo afecta. Debe informarse al oftalmólogo antes de una cirugía de cataratas o glaucoma y comentar el uso de otros medicamentos para la presión o la disfunción eréctil.
La mejoría con tamsulosina se refleja en un chorro más continuo, menor esfuerzo y reducción de urgencia o frecuencia, pero no confirma por sí sola que el problema sea exclusivamente prostático. El seguimiento puede incluir cuestionarios de síntomas, tacto rectal, análisis de orina, antígeno prostático y medición del residuo urinario, según edad y hallazgos. Si aparece incapacidad para orinar, sangre en orina, fiebre o dolor intenso, se requiere atención inmediata. Amzuvag controla síntomas mientras se usa; el especialista decide si necesita combinarse con otro tratamiento que actúe sobre el tamaño prostático.