La enfermedad de Parkinson provoca temblores, rigidez y lentitud motora, pero también altera funciones emocionales y cognitivas. La depresión, la ansiedad y la pérdida de motivación son problemas frecuentes que pueden aparecer incluso en etapas tempranas.
Atender estos síntomas es clave, ya que influyen en la adherencia al tratamiento, la participación en rehabilitación y la calidad de vida general.









