A diferencia de otros tratamientos, Redustat no actúa en el cerebro ni modifica la sensación de hambre. Su funcionamiento es totalmente local en el sistema digestivo.
El orlistat inhibe las lipasas gastrointestinales —enzimas responsables de descomponer las grasas de los alimentos—, evita que hasta un 25–30% de las grasas ingeridas se absorban y las grasas no digeridas se eliminan de forma natural por el organismo.
Este mecanismo permite que consumas menos calorías sin necesidad de suprimir el apetito, lo que contribuye a una pérdida de peso moderada, pero clínicamente significativa cuando se combina con una dieta baja en grasa.









