El principio activo tiamazol, también conocido como metimazol, actúa bloqueando la enzima peroxidasa tiroidea, esencial en la síntesis de las hormonas T4 (tiroxina) y T3 (triyodotironina). Esta inhibición reduce progresivamente los niveles hormonales en sangre, logrando controlar los síntomas del hipertiroidismo, como taquicardia, pérdida de peso, nerviosismo, sudoración excesiva e insomnio. A diferencia de otros antitiroideos como el propiltiouracilo, ofrece una potencia superior con menos efectos secundarios, lo que lo hace preferido en muchos casos clínicos.








