Un exceso también puede alterar peligrosamente el ritmo cardiaco. Se requiere especial precaución en enfermedad renal y con inhibidores de la ECA, antagonistas de angiotensina, diuréticos ahorradores de potasio y algunos antiinflamatorios. Debilidad marcada, hormigueo, palpitaciones o desmayo requieren atención.
El potasio oral puede irritar el esófago y el estómago, por lo que debe tomarse con suficiente agua y sin acostarse inmediatamente cuando la presentación así lo exige. Las grageas no deben triturarse si están diseñadas para liberar el mineral lentamente. El control de laboratorio evita pasar de hipopotasemia a hiperpotasemia. También se revisan magnesio, pérdidas digestivas y medicamentos, porque corregir el potasio sin atender la causa puede producir una mejoría temporal. Palpitaciones, debilidad intensa o alteraciones en el electrocardiograma requieren una valoración rápida. El medicamento funciona mejor dentro de un plan que incluya monitoreo, alimentación, actividad física y revisión de enfermedades asociadas. Los cambios de dosis se apoyan en resultados objetivos y tolerancia, no únicamente en variaciones de peso o glucosa de un solo día.