Puede causar alteraciones visuales transitorias, sensibilidad al sol, toxicidad hepática, cambios del ritmo cardiaco y numerosas interacciones. Se recomiendan protección solar, revisión de medicamentos y controles clínicos o de laboratorio. Confusión, ictericia, erupción grave o desmayo requieren atención.
La absorción y metabolismo del voriconazol varían mucho entre personas. Por eso, en tratamientos prolongados o infecciones graves puede medirse la concentración sanguínea para equilibrar eficacia y toxicidad. Las alteraciones visuales cercanas a la dosis suelen ser reversibles, pero la fotosensibilidad exige protección solar y revisión dermatológica si el uso se prolonga. La lista de interacciones incluye anticonvulsivos, inmunosupresores, anticoagulantes y otros medicamentos; algunos están contraindicados. No debe asumirse que una tableta de 50 mg implica un tratamiento leve: la dosis total depende de peso, edad y pauta. En infecciones graves, la selección del medicamento debe basarse en el microorganismo probable o identificado, el sitio afectado, la función de órganos y la epidemiología local. La mejoría inicial no sustituye el cumplimiento del esquema ni el control clínico. Cultivos, estudios de imagen y marcadores clínicos permiten confirmar si la respuesta es suficiente. Cuando el paciente no mejora, se revisan absorción, sensibilidad, foco persistente e interacciones antes de prolongar o cambiar el tratamiento.