Este medicamento actúa activando el plasminógeno en la sangre, lo que convierte en plasmina y comienza el proceso de disolución del trombo. Esto ayuda a restablecer el flujo sanguíneo normal, minimizando así el daño que los trombos podrían causar a órganos vitales. El tratamiento debe ser administrado por profesionales médicos y en un entorno controlado para garantizar su eficacia y seguridad.


