La complicación principal es la hemorragia, incluida la intracraneal. Cirugía reciente, sangrado activo, presión no controlada, traumatismo u otros factores pueden contraindicarlo. Solo un equipo de urgencias puede valorar el balance entre beneficio y riesgo y monitorizar la respuesta.
Cada indicación de alteplasa tiene una ventana de tiempo, criterios de selección y esquema diferente. En ictus, primero debe distinguirse una obstrucción de una hemorragia mediante tomografía; administrar un trombolítico en un sangrado sería peligroso. En embolia pulmonar, se reserva para cuadros con inestabilidad hemodinámica, y en infarto se integra al tratamiento cuando la estrategia de reperfusión lo justifica. La hora exacta de inicio de síntomas, peso, presión, anticoagulantes previos y cirugías recientes cambian la decisión. Actilyse nunca debe trasladarse ni administrarse fuera de un protocolo hospitalario. Por tratarse de un medicamento de alta especialidad, la seguridad depende tanto de la indicación correcta como de la preparación, administración y vigilancia. No existe un uso doméstico equivalente ni una pauta que pueda trasladarse de un paciente a otro.