En pacientes con artritis, se utiliza principalmente para:
- Disminuir la inflamación de las articulaciones
- Reducir el dolor y la rigidez, especialmente en fases agudas
- Controlar brotes inflamatorios que afectan la función articular
- Complementar otros tratamientos de base indicados por el reumatólogo
Su uso suele ser temporal o en dosis ajustadas, como parte de un plan terapéutico integral, y no sustituye a los medicamentos modificadores de la enfermedad.









