Más allá de los tipos clínicos con los que se clasifica la enfermedad, existen fases de la esclerosis múltiple que describen cómo se comportan los síntomas y cómo progresa la enfermedad en cada etapa, desde los primeros signos hasta fases más avanzadas. Estas fases ayudan a entender el curso de la enfermedad, pero no sustituyen el diagnóstico médico.
Fase inicial o de primeros síntomas
En esta etapa aparecen los primeros síntomas neurológicos, que pueden incluir alteraciones visuales, pérdida de sensibilidad, debilidad muscular o problemas de equilibrio. En muchos casos, estos síntomas pueden desaparecer parcial o completamente, lo que dificulta reconocerlos de inmediato como parte de la esclerosis múltiple.
Durante esta fase, el neurólogo evalúa los antecedentes clínicos y solicita estudios para determinar si se trata de un evento aislado o si existe riesgo de evolución. La detección temprana es clave para un seguimiento adecuado.
Fase de actividad clínica
En esta fase, la enfermedad muestra periodos de actividad, en los que los síntomas reaparecen o se intensifican, alternando con etapas de mejoría. Estos cambios reflejan momentos en los que el sistema nervioso se ve más afectado por la inflamación.
El objetivo del manejo médico durante esta etapa es controlar la actividad de la enfermedad, reducir la frecuencia e intensidad de los episodios y favorecer la recuperación funcional.
Fase de progresión gradual
Con el paso del tiempo, algunas personas experimentan una evolución más continua de los síntomas, con un deterioro neurológico progresivo. En esta fase, la discapacidad puede avanzar lentamente, incluso sin episodios claramente definidos de empeoramiento súbito.
El seguimiento médico se centra en preservar la autonomía, ajustar los tratamientos disponibles y atender síntomas persistentes que afectan la movilidad, la fuerza o la coordinación.
Fase avanzada de la enfermedad
En fases más avanzadas, los síntomas pueden volverse más estables pero también más limitantes, impactando de forma significativa en las actividades cotidianas. La atención suele enfocarse en el manejo integral, la rehabilitación, el tratamiento sintomático y el apoyo continuo para mantener la calidad de vida.
Cada persona puede llegar a esta fase en momentos distintos o no llegar a ella, ya que la evolución de la esclerosis múltiple es altamente variable.
Diferencia entre fases y tipos de esclerosis múltiple
Es importante no confundir ambos conceptos.
- Los tipos de esclerosis múltiple describen el patrón clínico general con el que se presenta la enfermedad.
- Las fases hacen referencia a los momentos de evolución y actividad de la enfermedad a lo largo del tiempo.
Comprender esta diferencia ayuda a interpretar mejor el diagnóstico y a tener expectativas realistas sobre la evolución individual.
Nota: La información presentada es únicamente informativa y no sustituye la valoración médica. La identificación de la fase de la esclerosis múltiple y las decisiones terapéuticas deben realizarse bajo la supervisión de un profesional de la salud.