La inmunoterapia se ha convertido en una de las terapias más importantes para el tratamiento del cáncer, especialmente en tumores avanzados o metastásicos. A diferencia de la quimioterapia tradicional, que actúa directamente sobre las células cancerosas, la inmunoterapia estimula al propio sistema inmunológico para que identifique y ataque a las células malignas. Este mecanismo innovador ofrece grandes beneficios clínicos, como respuestas más duraderas y menos toxicidad generalizada. Sin embargo, es fundamental conocer los efectos secundarios de la inmunoterapia. Identificarlos a tiempo ayuda a los pacientes, familiares y profesionales a actuar de manera oportuna.
¿Cómo funciona la inmunoterapia?
Los medicamentos inmunoterapéuticos actúan regulando los puntos de control del sistema inmunológico, activando células especializadas o bloqueando mecanismos que el tumor utiliza para evadir la respuesta inmune. En México, la COFEPRIS ha autorizado diversas terapias dirigidas al eje PD-1/PD-L1 y CTLA-4, así como otros anticuerpos monoclonales utilizados en múltiples tipos de cáncer.
Entre los medicamentos más utilizados se encuentran:
- Nivolumab (Opdivo) – Inhibidor de PD-1 para melanoma, pulmón y riñón.
- Pembrolizumab (Keytruda) – Inhibidor de PD-1 aprobado para múltiples tumores sólidos.
- Atezolizumab (Tecentriq) – Inhibidor de PD-L1 útil en vejiga, pulmón y mama triple negativo.
- Durvalumab (Imfinzi) – Inhibidor de PD-L1 empleado en el cáncer de pulmón de células no pequeñas.
- Ipilimumab (Yervoy) – Anticuerpo contra CTLA-4, usado especialmente en melanoma.
Cada uno tiene un perfil específico de indicaciones y posibles efectos secundarios.
¿Cuáles son los efectos secundarios más frecuentes?
Los efectos secundarios de la inmunoterapia ocurren porque el sistema inmunológico puede volverse hiperreactivo y atacar no solo al tumor, sino también a tejidos sanos. Estas reacciones se conocen como eventos adversos inmunomediados.
Entre los más comunes se incluyen:
Fatiga: Es uno de los síntomas más reportados, relacionado con la activación constante del sistema inmunológico.
Reacciones en la piel: Pueden presentarse erupciones, sequedad, picazón o cambios en la pigmentación. Son más frecuentes con inhibidores de PD-1 y PD-L1.
Diarrea y colitis: Resultado de la inflamación del intestino. En casos moderados o graves puede requerir corticoides.
Tos, dificultad para respirar o neumonitis: Algunos pacientes desarrollan inflamación pulmonaria. Este efecto secundario requiere atención inmediata.
Problemas endocrinos: Al activarse el sistema inmune, pueden alterarse glándulas como tiroides, hipófisis o páncreas.
Efectos secundarios menos frecuentes pero importantes
Aunque ocurren en un porcentaje menor de pacientes, es vital conocerlos:
- Hepatitis inmunomediada
- Artritis o dolor en articulaciones
- Inflamación renal (nefritis)
- Alteraciones neurológicas, como neuropatía o debilidad muscular
- Reacciones cardiacas, como miocarditis, poco frecuentes pero potencialmente graves
El reconocimiento temprano mejora significativamente el pronóstico y permite continuar el tratamiento de manera segura.
¿Qué hacer ante los efectos secundarios de la inmunoterapia?
El manejo adecuado incluye:
- Reportar síntomas nuevos o persistentes al oncólogo de inmediato.
- Realizar análisis de laboratorio periódicos para detectar inflamación o alteraciones endocrinas.
- Recibir medicamentos inmunosupresores (como corticosteroides) cuando es necesario.
- Ajustar, retrasar o suspender temporalmente la inmunoterapia según la gravedad del evento.
Los oncólogos en México aplican protocolos basados en guías NCCN y ESMO para garantizar un manejo seguro y oportuno.
La inmunoterapia puede mejorar notablemente la supervivencia y calidad de vida, pero requiere monitoreo continuo y educación adecuada. En BuscaMed encontrarás información sobre medicamentos inmunoterapéuticos disponibles en México, sus presentaciones y precios actualizados. Consulta siempre a tu oncólogo antes de iniciar cualquier tratamiento.