Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) son uno de los grupos farmacológicos más utilizados para el manejo del dolor y la inflamación en distintas formas de artritis. Su función principal es aliviar los síntomas articulares, lo que puede mejorar la movilidad y la calidad de vida de las personas que viven con esta condición.
En la artritis, los AINEs se utilizan como parte del tratamiento sintomático y no modifican la progresión de la enfermedad.
¿Qué son los AINEs y por qué se usan en la artritis?
Los AINEs son fármacos que ayudan a reducir la inflamación, el dolor y la rigidez articular. En enfermedades como la artritis reumatoide u otros tipos de artritis inflamatoria, suelen indicarse para controlar el dolor diario y los brotes inflamatorios.
Su uso puede ser puntual o continuo, dependiendo de la intensidad de los síntomas y de la indicación médica.
¿Cómo actúan los medicamentos antiinflamatorios en el organismo?
Estos medicamentos actúan inhibiendo la producción de prostaglandinas, sustancias implicadas en los procesos de inflamación y dolor. Al reducir estas sustancias, los AINEs contribuyen a disminuir la inflamación articular y el malestar asociado.
Aunque son eficaces para aliviar síntomas, no actúan sobre el origen autoinmune de la artritis reumatoide, por lo que suelen combinarse con otros tratamientos de fondo.
AINEs más utilizados en pacientes con artritis
Dentro del tratamiento de la artritis, algunos de los medicamentos antiinflamatorios más comúnmente utilizados incluyen:
- Ibuprofeno: empleado para dolor e inflamación leve a moderada.
- Naproxeno: frecuentemente indicado en dolor articular persistente, incluido el asociado a artritis.
- Diclofenaco: utilizado en casos de dolor e inflamación más intensos, generalmente bajo supervisión médica.
- Aspirina: menos utilizada actualmente para artritis reumatoide, pero con aplicaciones específicas en otros contextos clínicos.
La elección del AINE depende del perfil del paciente, la intensidad de los síntomas y la tolerancia al medicamento.
Uso adecuado y posibles efectos secundarios
El uso de AINEs en la artritis debe realizarse bajo indicación médica, especialmente cuando se requieren por periodos prolongados. Entre los efectos secundarios más relevantes se encuentran:
- Irritación o sangrado gastrointestinal
- Riesgo cardiovascular en ciertos pacientes
- Alteraciones en la función renal
Por ello, es importante respetar la dosis indicada y realizar seguimiento médico, sobre todo en personas con antecedentes de enfermedades gástricas, cardíacas o renales.
En la artritis reumatoide, los AINEs suelen formar parte de un enfoque integral que incluye fármacos modificadores de la enfermedad, medidas de rehabilitación y cambios en el estilo de vida. Su objetivo es mejorar los síntomas, mientras otros tratamientos actúan sobre la evolución de la enfermedad. Consultar regularmente con el especialista permite evaluar su eficacia y seguridad a largo plazo.
Nota: Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento indicado por un profesional de la salud. El uso de antiinflamatorios no esteroideos debe realizarse siempre bajo supervisión médica.
